La Torre de la Higuera

Por Javier Coronel

La torre almenara que yace en ruinas en nuestra playa de Torre de la Higuera, que fue en su origen una torre vigía del siglo XVI, es símbolo indiscutible de nuestro litoral. Su construcción se llevó a cabo por iniciativa conjunta del Ayuntamiento de Almonte y del Duque de Medina Sidonia, por mandato del rey Felipe II, con el fin de proteger las costas andaluzas de los ataques piratas berberiscos que llegaban del norte de África.

La fortificación recibió el nombre de “La Higuera”, denominación con la que se conocía toda la franja litoral almonteña y que ya aparece documentada en 1431. No hay, por tanto, lugar a dudas: hablamos de historia, de identidad y de toponimia que nos pertenece.

El apelativo de “Tapón”, sin embargo, es un invento reciente, acuñado por el turismo sevillano en las últimas décadas y carente de toda raíz histórica. Una denominación que, además de romper con la tradición, desvirtúa el verdadero significado del monumento.

Los almonteños, en cambio, sí hemos usado coloquialmente otros nombres para referirnos a las ruinas de la torre que fue derribada por los temporales en torno a 1743, como “La Peña” o “La Piedra”, pero siempre a nivel local y nunca impuestos desde fuera.

Cuesta imaginar qué sucedería si los visitantes de otras provincias decidieran rebautizar los monumentos más emblemáticos de Sevilla con motes improvisados y sin respeto por su historia. Seguramente la reacción sería muy distinta.

Quizás ha llegado el momento de exigir el mismo respeto para nuestra Torre de la Higuera.

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